Catrina and Calaveritas Literarias by Daniel Del Real

Catrina and Calaveritas Literarias by Daniel Del Real

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October 29, 2020

The year is 1910 and lithographer Jose Guadalupe Posada has created a character that any Day of the Dead observer should recognize. That character is La Calavera Catrina or the Elegant Skull. She’s a slouched slender lady showing off her pearly whites with eyes wide open sporting a cool hat typically worn by the European elite of that time. This mademoiselle, however, is a native Mexican ashamed of her cultural heritage. For this reason, Posada dubbed her La Calavera Garbancera or the Chick Pea Eating Skull. Garbancera is a derogatory name for women deemed ordinary and vulgar, which included in that time women who denied their Mexican heritage.

Posada’s Catrina went on to be published, as with many of his skeletal illustrations, on broadsheets inserted into newspapers. La Calavera Garbancera made her debut accompanied by a long poem titled “Remate de Calaveras Alegres y Sandungueras” or “Happy and Graceful Skull Auction.”

The rhyming poem is actually a long critique of the Mexican aristocratic class prevalent in the early 1900s. The poem tears down all manner of European influenced beauty ideals in a comedic tone. In one verse, Posada calls out the polished Carolinas who chit chat in stores and street corners who think they are elegant because they know how to comb their hair. For some reason they’ve left behind their ribbons and crepe fabrics (indigenous fashion items), but they will sink into a hole (tomb) along with their blouses, laced shoes, and corsets.

Posada called for the death of European influence in a humorous manner. Over the years, this style of poetry evolved into what is now known as Calaveritas Literarias or Literary Skulls. It’s a type of poetry published in newspapers poking fun of all manner of people who have recently passed away and even some who are still living. The poems creatively detail situations that lead to the person’s death. They are often embarrassing or surprising anecdotes that may shed light on a side to an individual that isn’t known. Sometimes, they are based on rumors or popular misconceptions. They are always funny and lighthearted.

Posada passed away in 1913, La Calavera Garbancera presumably died with him. That is, until famed artist Diego Rivera painted her as the central figure in his mural titled “Sueño de una tarde dominical en la Alameda Central” or “Dream of a Sunday Afternoon in the Central Alameda” in 1947. In this mural Rivera gave Garbancera a full body, completing the look that Posada started with a Victorian dress and boa. This is the Calavera Garbancera we now know as Catrina. Her inclusion in Rivera’s mural combined with its location in a busy Mexico City building made an icon out of her.

Posada’s work came to print during a very crucial time in Mexico’s history. It worked to influence the art and culture of the post-Mexican Revolution. La Calavera Garbancera helped to shape Day of the Dead as we know it today. She became a humorous aristocratic figure that represents a deeply rooted indigenous tradition. Calaveritas Literarias accompany her both in print and spoken word cementing Posada as a figure of modern day Día de Muertos celebrations. To think, it all started with a Sunday paper.

¡Extra! ¡Extra! ¡Todo sobre esto!

Es el año 1910 y el litógrafo José Guadalupe Posada ha creado un personaje que cualquier observador del Día de Muertos debe reconocer. Ese personaje es La Calavera Catrina. Es una dama esbelta y encorvada que muestra sus dientes blancos con los ojos bien abiertos y luce un sombrero distinto que usaba la élite europea de esa época. Esta mademoiselle, sin embargo, es una mexicana nativa que se avergüenza de su herencia cultural. Por eso Posada la apodó La Calavera Garbancera. Garbancera es un nombre despectivo para mujeres consideradas ordinarias y vulgares, que incluía en ese tiempo a mujeres que negaban su herencia mexicana.

La Catrina de Posada se publicó, al igual que muchas de sus ilustraciones esqueléticas, en hojas grandes insertadas en los periódicos. La Calavera Garbancera debutó acompañada de un largo poema titulado “Remate de Calaveras Alegres y Sandungueras.” El poema que rima es en realidad una larga crítica de la clase aristocrática mexicana que prevalecía a principios del siglo XX. El poema derriba todo tipo de ideales de belleza con influencia europea en un tono cómico. En un verso, Posada llama a las pulidas Carolinas que charlan en tiendas y esquinas que se creen elegantes porque saben peinarse. Por alguna razón dejaron atrás sus cintas y telas de crepé (artículos de moda indígena), pero se hundirán en un agujero (tumba) junto con sus blusas, choclos (zapatos con cordones) y corsés.

Posada pedía la muerte de la influencia europea con humor. Con el paso de los años, este estilo de poesía evolucionó hacia lo que ahora se conoce como Calaveritas Literarias. Es un tipo de poesía publicada en los periódicos que se burla de todo tipo de personas que han fallecido recientemente e incluso de algunas que aún viven. Los poemas detallan creativamente situaciones que conducen a la muerte de la persona. A menudo son anécdotas vergonzosas o sorprendentes que pueden dar luz sobre un lado de un individuo que no se conoce. A veces se basan en rumores o conceptos erróneos populares. Siempre son divertidos y alegres.

Posada falleció en 1913, La Calavera Garbancera presuntamente murió con él. Es decir, hasta que el afamado artista Diego Rivera la pintó como figura central en su mural titulado “Sueño de una tarde dominical en la Alameda Central” en 1947. En este mural Rivera le dio a la Calavera Garbancera un cuerpo completo, completando el look que Posada inició con un vestido victoriano y una boa. Esta es la Calavera Garbancera que ahora conocemos como Catrina. Su inclusión en el mural de Rivera, combinada con su ubicación en un concurrido edificio de la Ciudad de México, la convirtió en un ícono.

La obra de Posada se imprimió durante un momento crucial en la historia de México.  Trabajó para influir en el arte y la cultura de Mexico post-revolución. La Calavera Garbancera poco a poco influyó al Día de Muertos tal como lo conocemos hoy. Se convirtió en una figura aristocrática humorística que representa una tradición indígena profundamente arraigada. Las Calaveritas Literarias las acompañan tanto en letra impresa como hablada, consolidando a Posada como una figura de las celebraciones del Día de Muertos en la actualidad. Y como ven, todo empezó con un periódico dominical.

by Daniel Del Real



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